Recientemente, una comisión gubernamental reconoció que la política actual sobre drogas blandas ha excedido sus límites y debe modificarse.
Un abastecimiento supervisado de drogas blandas en los ‘coffeeshops’, donde sólo se vende a los habitantes de la localidad, debe contribuir a controlar el consumo de drogas blandas en Holanda. Así consta en un informe publicado hoy por la citada comisión. La tolerante política holandesa respecto al consumo de drogas blandas debe ser más estricta, con el fin de contener los adversos efectos secundarios, tales como el turismo de la droga, o ‘drogoturismo’, y el crimen organizado.
CoffeeshopsSi bien la flexible política holandesa sobre drogas y coffeeshops ha evolucionado en los pasados treinta años, Wim, van de Donk, presidente de la comisión gubernamental, opina que ya no es efectiva y se ha excedido. “Debemos regresar a las épocas de pequeños ‘coffeeshops’ que atienden exclusivamente a la población local,” propone. De tal forma, se pone fin al turismo relacionado con el consumo de drogas, es decir la visita de usuarios provenientes de países lejanos, con el fin exclusivo de comprar las drogas.
AbastecimientoUno de los principales problemas para los ‘coffeeshops’ es el abastecimiento de su mercancía, ya que, mientras la venta de drogas blandas es permitida, tanto el cultivo como el abastecimiento siguen siendo ilícitos. En el informe se reconoce que se trata de una situación imposible, y se propone permitir el abastecimiento bajo normas más estrictas. La comisión ve también posibilidades para la regulación del cultivo de las drogas blandas. De tal forma se reduciría el papel del crimen organizado en el sector. Tan sólo con una buena regulación se puede permitir la venta de drogas blandas cultivadas en Holanda, reza la recomendación de la comisión.
Además, según el presidente de la comisión, el cierre de los ‘coffeeshops’ no es una opción, lo que necesitamos es emprender verdadera acción.
Efectos negativosEl informe fue elaborado por encargo del Gobierno holandés, tras que concejos municipales en el sur del país manifestaran sus crecientes dudas sobre la política actual respecto a las drogas blandas. Ciudades como Maastricht, Bergen op Zoom y Terneuzen, todas muy próximas a la frontera belga, han sufrido los efectos negativos del intenso turismo relacionado con las drogas, o ‘narcoturismo’, proveniente de Bélgica, Francia y Alemania, países donde la venta de drogas blandas está prohibida.
Así mismo, la comisión propone la creación de una autoridad especial que vigile el mercado de las drogas y observe todo futuro cambio en la legislación sobre la materia. Por último, la policía debería operar de forma más coherente para combatir la criminalidad relacionada con las drogas.
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